A menudo, las personas tienen miedo de conseguir lo que desean en la vida porque temen hacer daño a otra persona o quitarle algo. Llegan a creer que vivimos en un universo limitado. Sin embargo, dado que el universo es ilimitado, nunca nos podemos quedar sin nada. La verdad es que hay realidades ilimitadas, todas las cuales están sucediendo al mismo tiempo. El marco de la realidad común está hecho de nuestras suposiciones y expectativas, nuestros deseos y miedos. Los enojados viven en un mundo de enemigos; los ambiciosos, en un mundo de oportunidades; los consumidores, en un mundo de productos. Estas no son solo actitudes; en cierta medida, realmente determinan nuestras propias percepciones.

Lo que más influye en nuestra visión de la realidad es nuestra cosmovisión. Se trata del conjunto de creencias que impregnan todo lo que hacemos y que heredamos primero de nuestros padres y luego de la sociedad que nos rodea. La ciencia cuántica nos hace comprender que no existe una línea recta que vaya del pasado al futuro. Se ha demostrado que el tiempo no es fijo, sino que se expande y se contrae. Además, el tiempo tiene una dimensión vertical. Existen muchas líneas temporales que discurren simultáneamente y es posible cambiar de línea. Puedes comenzar en un carril y luego cambiar de carril para producir un resultado diferente al que esperabas en el carril original. Esto implica que existen diversas posibilidades coexistiendo en cualquier instante, sujetas a nuestra elección consciente e intencional.

Tu forma de pensar actual constituye una prisión que te atrapa en esta realidad directa de la acción. Cada vez que imaginas algo, eres capaz de acceder a una línea temporal alternativa en la que lo que estás imaginando existe como realidad. Sentir que estás viviendo esa realidad te pone en armonía vibratoria con la frecuencia de esa línea temporal. Tu visualización selecciona uno de los posibles escenarios dentro de esa línea temporal para fusionarlo con tu línea temporal actual.

La idea de que nuestro pasado está fijado y nuestro futuro aún está por llegar no es más que una ilusión. El tiempo lineal es un producto de nuestra mente, una interpretación limitada de cómo funciona realmente el tiempo. No es el tiempo el que pasa ante nuestros ojos mientras lo observamos, sino nuestra conciencia la que se mueve a través de diversas líneas temporales y experiencias. Todos los futuros probables ya se han creado, pero el futuro hacia el que decidamos dirigirnos sigue siendo una posibilidad abierta.

Para que esto quede claro, la mente de una persona debe crear o buscar una línea temporal alternativa, una posibilidad diferente a cómo están las cosas en este momento o a cómo probablemente se desarrollarán en un futuro cercano. Te aferras deliberadamente a la realidad presente manteniéndote enfocado en este punto en el espacio y el tiempo, y luego creas una realidad alternativa al visualizar el objeto de tu manifestación. Podrás potenciar esa visualización con la sensación de presencia que se obtiene al enfocarte en la realidad presente, y luego fusionar completamente ambas al verlas como idénticas.

Peter Schenk

ModernDayMystic